Sunday, July 20, 2008
EL NIDO VACÍO
Por un lado está la satisfacción y el orgullo de tener hijos que buscan su autonomía a una edad en que eso es deseable. Por el otro está su ausencia.
Y no es que estuviera siempre en casa ni que la decisión fuera sorpresiva. Desde hace ya más de un año que Be anunció que una vez recibida y si obtuviera una beca doctoral levantaría vuelo. Ambas cosas sucedieron. Yo siempre estuve orgullosa de que los hijos se fueran amablemente, no porque hubiera enojos o dificultades de convivencia, sino que por crecimiento, y sin que hiciera falta echarles flit. Hasta estuve anunciando la buena nueva que estaba pronta a despegar.
Bueno, sucedió. Se está desplazando a casa de su amiga N. recién separada de su marido. Se está llevando de a poco algunas cosas suyas. Y yo de pronto me siento sola cuando hace tres días todavía estaba en casa, cuando ayer estuvimos juntas en el cumpleaños de la tía, cuando un domingo como hoy mayormente no estaba y seguramente no a cenar porque se va a ver a su papá. Y lo siento mucho más que cuando se va de vacaciones o está ausente por semanas por su trabajo.
El problema está en que hay que explicárselo al corazón.
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