Tuesday, November 14, 2006

 

BICHOS COMESTIBLES

Fuimos a cenar con mamá y con mi hija. A mamá le encanta ir a comer a un restorán y a Be también le gusta. Como Be es casi bióloga y está haciendo su tesis de licenciatura con hormigas, el tema de los bichos aparece con frecuencia. Empezamos a hablar sobre los distintos bichos que se comen en todas partes del mundo, desde larvas hasta arañas y cucarachas. Creo que ni en pedo me comería alguno de esos tres. Las larvas me parecen asquerosas, a las arañas les tengo fobia y las cucarachas me parecen inmundas. Tal vez me animaría con los grillos y las langostas, que son más simpáticos y se parecen más a los camarones y langostinos.

Me acuerdo que de chica iba seguido a casa de mis padrinos, que vivían a una cuadra de la nuestra. En esa época los chicos podíamos ir por la calle tranquilos sin correr demasiados riesgos y ni siquiera hacía falta hablar por teléfono para avisar que habíamos llegado. Por otro lado casi ninguna casa tenía teléfono.

Mi padrino, que era Onkel W., era pintor y trabajaba todos los días desde temprano pintando prolijamente muchísimos dedificios. Pero los sábados se quedaba en casa. Mejor dicho se iba primero a la feria y en el puesto de los pescaderos compraba langostinos, se los llevaba a la casa y a eso de las 11 se los comía acompañados de una cervecita (o dos, no sé). Cuando yo llegaba lo encontraba sentado en el patio de su casa, que siempre tenía la puerta abierta, frente a una mesita disfrutando de su manjar. Me enseñaba como había que comerlos: primero se le sacan las mil patitas que tienen (creo que son diez, tendría que preguntarle a Be que esas cosas las tiene bien contabilizadas), después se desprenden las cascaritas que cubren su cuerpo (el exoesqueleto) y se desprende la cabeza para finalmente saborear su exquisita carne. Un dato importantísimo: no olvidar de chupar el contenido de la cabeza!!!! Con un sonoro shshshshsh, es francamente una exquisitez! Para mí era una fiesta y Onkel W. disfrutaba de tener en esa ahijada una alumna atenta.

Todavía hoy, cuando como langostinos, siempre me acuerdo de Onkel W., y siempre que el decoro de la ocasión lo permite, me chupo el juguito de la cabeza.

Be contó que en México preparan grillos al chocolate. Si tengo la ocasión creo que los probaré. Estoy segura que Onkel W. también lo hubiera hecho y que estaría satisfecho de haber inculcado por lo menos en una persona su inclinación por deleitarse con crustáceos.

Comments:
Huácale! En agosto, cuando pruebes los grillos al chocolate, espero no estar presente!
 
Cobarde! Vos no pensás probarlos?
 
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