Monday, March 09, 2009
DESPEDIDAS
Antes, hace unos 30 años atrás, cuando alguien se iba de viaje lo iban a despedir al aeropuerto un montón de personas. Los padres, hermanos, tíos, primos, amigos, vecinos… Había toda una comitiva que después de que el viajero subiera por la escalera rodante hacia el preembarque, se apuraba por acceder a la terraza para verlo subir por la escalerilla y trataba de reconocerlo en alguna de las ventanillas. Todo el mundo agitaba los pañuelos que luego usaba para secarse las lágrimas y sonarse los mocos.
Más emocionante todavía era cuando la gente se iba de viaje en barco. La misma comitiva iba al puerto y una vez embarcado el viajero buscaba un lugar en la borda desde donde podía ver a “su” comitiva que le gritaba deseos, consejos y chistes para hacer más corta la espera.
Me acordaba de eso justamente hoy, cuando giraba en Ezeiza haciendo tiempo, cambiando algún dinerillo, cuando me topé con el hombre sin cabeza o cuando observaba que la sala de preembarque estaba llena de pasajeros very british.

Más emocionante todavía era cuando la gente se iba de viaje en barco. La misma comitiva iba al puerto y una vez embarcado el viajero buscaba un lugar en la borda desde donde podía ver a “su” comitiva que le gritaba deseos, consejos y chistes para hacer más corta la espera.
Me acordaba de eso justamente hoy, cuando giraba en Ezeiza haciendo tiempo, cambiando algún dinerillo, cuando me topé con el hombre sin cabeza o cuando observaba que la sala de preembarque estaba llena de pasajeros very british.
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